¿Realmente existen las personas tóxicas?

Hay gente que va por la vida insultando, criticando o burlándose de otros. ¿Se han dado cuenta que se ha hecho costumbre leer en redes sociales, que las personas agreden a otras sin siquiera conocerlas, por el simple hecho de que no están de acuerdo con su forma de pensar?

Actualmente, la vida está llena de seres que no se detienen a reflexionar un poco, antes de escribir o agredir física o verbalmente a otros. Y yo me pregunto, ¿cual será la causa de esa actitud?

Últimamente he visto en las diferentes redes sociales, ciertos comportamientos belicosos, en los cuales se ofende sin ningún tipo de respeto o consideración a personas que emiten opiniones o hablan sobre ciertos temas, a tal punto que llegan a amenazas graves tales como desear la muerte de los mismos.

Sin adentrarme en el tema de lo que representa desde el punto de vista legal ese tipo de amenazas, considero que debe ser motivo de análisis el comportamiento de ese tipo de usuarios de la red, que definen como personas tóxicas.

 ¿Las personas malas son personas toxicas

Sabemos que no todos los seres humanos somos iguales y que tenemos diferentes caracteres e, inclusive, cada quien tiene un temperamento que lo define, por eso hablamos de personas que tienen el “carácter difícil” y otras que “son un pan de Dios”.

Sin embargo, aún cuando esas características reflejen parte de nuestra forma de ser y de que muchas veces oímos decir que los genes nos definen, la realidad es que nuestro comportamiento es el que debería determinar nuestra personalidad. Si nos comportamos mal, somos malas personas y, si actuamos bien, somos buenos.

Pero, ¿qué hace que una persona sea mala o tóxica?. Para mí, los valores y la educación son los principios fundamentales de ello. La educación determina, hasta cierto punto, los valores que tenemos y éstos, a su vez, definen nuestra forma de actuar.

Es cierto que muchas personas que no tienen estudios son seres buenos y correctos, pero si tenemos una buena formación en valores, nuestra conducta será integra, de probidad y honestidad. Los valores son los que guían nuestra actuación y ello depende mucho de lo que nos inculcaron nuestros padres, familiares y maestros.

También es indiscutible que hay personas muy estudiadas que hacen gala de terribles comportamientos pero, en muchos casos, son aquellos que en su juventud y niñez no fueron bien educados en valores, ya sea por abandono de los padres o porque fueron muy mimados y se les dio todo desde pequeños, por lo cual se creen con derecho a despreciar a los demás y obtener todo, aún a veces sin ética.

Algunas de las características que definen a este tipo de individuos son la frecuencia de utilizar los insultos personales, amenazas e intimidaciones; usar chistes y bromas sarcásticos para avergonzar o degradar; atacar a través de distintos canales como redes sociales, correo electrónico, mensajes telefónicos, etc. Y, lo más grave, las agresiones físicas o verbales.

Por supuesto, por el hecho de tener un mal día o que alguien nos saque de nuestras casillas en algún momento no significa que seamos una mala persona, sino la recurrencia de una o varias de esas conductas determinan que podamos ser consideradas tóxicas.

¿Falta de Civilidad?

Muchas veces consideramos irrelevante la actitud descortés de las personas que nos atacan o insultan, sin tomar en cuenta que las mismas son producto de conductas poco sanas y de falta de civilidad.

La Real Academia Española nos dice que civilidad significa sociabilidad, urbanidad. Y que lo contrario tiene que ver con miseria, mezquindad o grosería.

Otra definición habla de que es el modo educado de comportarse, es decir, cumplir con los deberes de ciudadano

El director de la Iniciativa de Civilidad de la Universidad John Hopkins, Pier Forni, dice que la civilidad es una cuestión de etiqueta y educación, pero que hay gente que es feliz molestando a los demás.

Frecuentemente, nos tropezamos con gente que disfruta siendo irónica, mofándose o, incluso, arremetiendo contra otros. Humillan y desacreditan sin importarles el daño físico o moral que puedan causar. Esas son las verdaderas personas tóxicas, que no poseen un mínimo de civilidad.

Hay quienes se hacen juicios sobre las personas sólo por las apariencias y expresan valoraciones, muchas veces, negativas y ofensivas, sin conocer la realidad ni preguntarse el por qué; con lo cual caemos en errores. Por eso, a veces es preferible callar porque nos hacemos prisioneros de lo que decimos.

Por otro lado, actualmente, el uso de las redes sociales nos ha permitido que tengamos bastante libertad de expresión, pero nos ha llevado a cierto libertinaje, arremetiendo contra otros, ocultando nuestra verdadera identidad.

Con respecto a esto, Forni sostiene que el anonimato también juega un papel en el comportamiento de falta de civilidad en línea: “tienes todas estas maravillas tecnológicas que pueden mejorar nuestras vidas y sin embargo, se convirtieron en un sombrío recolector de toxinas morales de nuestra sociedad”.

Aunque nos parezca extraño, es bastante común que esas personas tóxicas o malas, demuestren actitudes de irresponsabilidad, falta de compromiso y esfuerzo, lo que los conduce a ser personas sin aspiraciones ni objetivos claros en la vida; lo cual debe llamarnos a la reflexión.

Los profesionales exitosos son siempre buenas personas

Howard Gardner psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, conocido por haber formulado la teoría de las inteligencias múltiples, la cual lo hizo acreedor al Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2011, dice que una mala persona no puede ser un buen profesional.

Esta teoría tan interesante llama la atención porque, a veces, vemos muchos profesionales, gerentes o, hasta algunos que llamamos líderes, que creemos exitosos, pero que mantienen una actitud de sólo satisfacer su propio ego o ambición. No tienen verdadero compromiso social, de solidaridad y servicio al prójimo.

Explica Gardner que, en sus investigaciones, han comprobado que los mejores profesionales son siempre ECE: excelentes, comprometidos y éticos. Por lo tanto, puedes ser muy buenos técnicos, pero sin moralidad y responsabilidad no se consigue la excelencia. Una mala persona no llega a ser buen profesional

Seguro hemos conocido personas que son buenos en lo que hacen, pero que en su vida personal, relaciones sociales o con compañeros de trabajo son déspotas, autoritarios y hasta tiranos, y decimos: “es buen profesional pero como persona es una porquería”. Entonces, como dice Gardner, no puede ser considerado excelente porque no hay coherencia en su forma de conducirse.

Las buenas personas actúan con conciencia y responsabilidad, son buenas en todas las facetas y no en determinadas circunstancias o situaciones. Sus valores morales y personales están presentes en cada paso que dan. Son buenos por naturaleza, sin fachada ni poses.

Aléjense de las personas tóxicas

Como ya sabemos, gran cantidad de estudios y de investigadores que han trabajado el tema, dicen que lo mejor para la salud y la tranquilidad espiritual es compartir con personas amables y con los que nos sintamos a gusto.

En un artículo anterior Parte de mi felicidad es tener buenos amigos, ya hablé sobre eso y les comentaba sobre lo importante que es sentirnos bien con nosotros mismos y con las personas que nos rodean. Pero, además, ser y convivir con personas cordiales y afables nos ayuda a ser felices, tener mejor salud física y emocional y, por ende, a vivir más tiempo.

Por eso, cuando estamos en presencia de una mala persona o detectamos que actúa bajo parámetros que no coinciden con nuestros valores, lo ideal sería confrontarla y hacerle entender su error, pero si apreciamos intolerancia y agresividad, es preferible utilizar otras fórmulas, como la pasividad o, en casos graves, acudir a la justicia.

Sin embargo, muchos expertos en psicología y motivación, aconsejan, en la medida de lo posible, alejarse de este tipo de personas o circunstancias. Para ello, la indiferencia es la mejor fórmula.

En los últimos tiempos, hemos trabajado por exaltar valores morales importantes como son la equidad, respeto por el medio ambiente y los animales, la libertad de actuación, expresión y pensamiento, pero hemos descuidado el fortalecimiento de valores que nos ayudan al buen vivir; lo cual es muy grave.

Por esta razón, creo que para sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestros congéneres, lo ideal es apartar las diferencias e inculcar desde pequeños, valores como la honestidad, la solidaridad, la fraternidad, responsabilidad y esfuerzo propio; sólo así podremos tener sociedades más humanas y eliminar la existencia de personas tóxicas.

 

Anuncios

Un pensamiento en “¿Realmente existen las personas tóxicas?

  1. Pingback: Mi propósito para el nuevo año – El blog de Reina Taylhardat

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s